
Se trata del esqueleto de 21 metros de una ballena, un
rorcual común, que el museo ha colgado del techo de la sala principal del
edificio. Los huesos proceden de un animal varado en la playa de Cortijo
Blanco, en Marbella (Málaga), en febrero de 2008. Como llegó a la costa
andaluza, el especimen pasó a ser propiedad de esta comunidad, pero ahora la
Junta lo ha cedido al museo madrileño, que depende del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas.
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